Okinawa, 2 de noviembre
¡Hola!
Sé que dije que iba a hablar sobre los festivales, pero hoy he hecho una reflexión sobre algunas cosas que en España eran totalmente normales para mí y en Japón las he cambiado sin apenas darme cuenta. Dicho esto, os voy a enumerar 10. ¡Empecemos!
1- Duermo en un futón (colocado sobre la cama encima de una especie de tatami). Un futón es como la quinta parte de un colchón, es decir que tiene el grosor de un nórdico más o menos (pero está adecuado para dormir sobre él). Pues bien, me acostumbré a no dormir en un colchón casi desde el primer día y, por el momento, no he tenido ni dolores de cervicales ni de espalda.
2- Un día de lluvia es un día como cualquier otro en un clima tropical, aunque a ti te dé la sensación de que parezca el fin del mundo. Solo hace falta tener un buen paraguas.
3- Quitarse los zapatos de la calle antes de entrar en casa se ha convertido ya en un acto reflejo. Cuando visito algún sitio nuevo, lo primero que hago es mirar si me los tengo que quitar o no.
4- Si no como a las 12 y ceno a las 7, me muero por inanición xD... los horarios de las comidas se me instalaron automáticamente al llegar aquí.
5- He substituido la coca cola por té de limón (el que bebo es como el Nestea pero mejor). Aún no sé por qué supongo que porque aquí se bebe muchísimo té y sale más barato.
6- Nunca creí que fuese capaz de cocinarme más de una semana seguida, ¡pero sí! Aunque me invada la vagancia cocino como si se tratase de un acto reflejo.
7- He substituido el uso de especies y aliños como la sal, la pimienta, el vinagre y el orégano (sí, creedme estoy superando mi adicción al orégano y al vinagre) por salsa de soja. Es imposible encontrar vinagre en este país y, a excepción de la sal, las especies que son comunes en Europa, aquí suelen ser un poco caras.
8- Lo reciclo TODO. Aquí te encuentras 15645616 millones de cubos de basura distintos allá a donde vayas: latas, botellas, diarios, basura para quemar, tapones de botellas… Así que es realmente fácil reciclar y, creedme, todo el mundo lo hace como algo natural, incluida yo.
9- No me he comido una buena pizza desde que salí de casa (hace unos 40 días); y no se me había pasado ni por la mente.
10- Aquí, en Okinawa, la fauna es más bien peculiar (y suele ser de tamaños considerables). Vivo rodeada de caracoles gigantes y venenosos, de murciélagos más grandes que las palomas de Plaça Catalunya, de serpientes venenosas llamadas Habu (aunque aún no he visto ninguna… ni espero verla), de cucarachas voladoras, de langostas enormes (entiéndase el insecto, no el crustáceo)… Lo que viene a ser algo no muy común en Barcelona. Pues bien, me he dado cuenta de que soy bastante inmune a todo ello. Puedo estar corriendo de noche alrededor del campus con la resurrección de Drácula revoleteando sobre mi cabeza sin que me dé un infarto, puedo ver salamanquesas o arañas en el pasillo de casa sin alterarme y puedo ir andando mientras miles de saltamontes siguen el compás de mis pasos. Para mí, haberme acostumbrado a esto es sorprendente.
Sin embargo, tengo que decir que hay cosas a las que no me he podido acostumbrar… ni creo que lo haga. Dejando de lado a las personas que más añoro, creo que lo que peor llevo es lo siguiente:
1- Echo de menos la comida de mi madre; en especial la tortilla de patatas y las lentejas.
2- El futbol. Detesto no poder ver los partidos de futbol de mi equipo por culpa del horario. Si allí son a las 9 de la noche, aquí son las 5 de la mañana. También echo de menos no poder ir a ver ninguno en directo (ya sea del primer equipo, del b o de futbol sala… ¡da igual!)
3- Me encantaría poder ir a algún concierto. En Barcelona iba a bastantes, pero aquí lo veo difícil… y un año sin conciertos puede ser muy largo.
4- Echo de menos entrenar y jugar con el equipo que me aportó tanto el año pasado.
5- La fiesta de España. Aquí hay muchas fiestas, por supuesto. Pero el tema de bailar no se lleva mucho. En todo el tiempo que llevo, solo he ido a una donde se pudiese bailar, y bailé como si no hubiese mañana… lo di todo xD
¡Y hasta aquí hemos llegado! La próxima vez, que será pronto, sí que hablaré de los festivales de por aquí. A continuación os dejo unas fotos en plan random.
¡Gracias por leerme!
Irene Ortiz
| Imagen de un futón. Por supuesto que no es el mío, pero es para que aquellos que no hayáis visto nunca ninguno o que ni si quiera conociáis el término os hagáis una idea de cómo es. |
| Entrada de mi piso. Como veis hay un zapatero enorme porque nos tenemos que quitar y poner los zapatos de la calle en la tarima rosa esa. |
| Salsa de soja y té de limón que acostumbro a comprar. |
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| Señales repartidas por el campus que avisan de que hay serpientes venenosas viviendo en la zona. |
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| Esta foto la hizo Javi. Es un caracol gigante (comparadlo con la funda del Iphone) y es de los venenosos. Siempre que llueve todo el suelo se llena de ellos. |


Sabes, cuando vuelvas tu equipo seguirá esperándote, y después de jugar hasta hartarnos, una de Carpa mismo :P Me encanta leerte tan feliz. Te echo de menoooooos tocaya6!
ResponderEliminarjajajaja me encanta leerte, es increíble la de cosas que has sacado! Todo lo que eches de menos aquí como conciertos y ir a ver partidos de futbol, entre otros, los tendrás cuando regreses jajaja ¡te lo aseguro! Ya sabes todos te echamos de menos!! Siempre sonriente, como a mi me gusta jajaja muaaa
ResponderEliminar"4- Si no como a las 12 y ceno a las 7, me muero por inanición xD... los horarios de las comidas se me instalaron automáticamente al llegar aquí."
ResponderEliminarM'he sentit molt identificada XD
amb lo de la festa també, fora de casa la gent no sap fer festes com déu mana ¬¬
oye como es un carcol venenoso te babea y te mata o tiene dientes, colmillos y agujones? esplicamelo por que es muy chungo!
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